domingo, 18 de enero de 2009

EL LEÓN

LO MÁS BONITO DEL MUNDO

domingo, 23 de diciembre de 2007

Momentos en mi recuerdo nº 2









Día 28 de Febrero de 2006


Ya se ha ido Trini después de pasar aquí el puente del día de Andalucía y, como siempre, me ha dejado además de la alegría de disfrutar de su compañía, la tristeza de la despedida que es grande y profunda.

Cuando me dice que va a venir, siempre prevalece en mí la alegría y la ilusión de que voy a verla y a compartir unos días con ella; aún sabiendo ya entonces que la despedida va a ser triste y que no entenderé el por qué tenemos que estar tan lejos la una de la otra, cuando la vida es tan corta y sólo una, pero estoy tan contenta cuando estoy con ella y me siento tan querida, que perdono el sufrimiento posterior a no disfrutar de ella.

Estos sentimientos me hacen recordar el día de mi boda: Recuerdo, cuando me casé, que la ilusión y la alegría inundaban mi alma; no veía más allá de lo que sentía en esos momentos; todo para mí era tan bonito; la culminación de mis ilusiones entonces era “casarme,” vivir con el hombre del que estaba enamorada, compartir con él mi vida, mis ilusiones, mis esperanzas de crear un mundo nuevo para los dos. Ahora pienso que en ningún momento me di cuenta de lo que tenía que dejar atrás para conseguir aquello que tanta ilusión me hacía: de que alguien se pudiese sentir triste por ese paso que yo iba a dar, de que no estuviesen todos tan contentos como yo.


Cuando terminó la ceremonia, nos fuimos a la celebración. Todo se iba desarrollando tal y como me lo había imaginado: reíamos, charlábamos, disfrutamos de una buena comida junto con todos nuestros familiares y amigos, y así hasta que llegó la hora de retirarnos. Ya no recuerdo si fuimos los primeros en irnos, pienso que sí; el caso es que en mi recuerdo doy un salto hasta mi casa, en donde nos cambiamos y, llegado el momento, me despedí de mi madre.

Esto último no lo hice con tristeza. Recuerdo que nos reíamos las dos y nos besábamos una y otra vez como si estuviésemos despidiéndonos para ir a una excursión del colegio. Salí de la casa y me subí al coche. Creo que íbamos en un taxi; a través de los cristales, decía adiós a todos los que salían a despedirnos, y allí estaba ella con su mano levantada, moviéndola a un lado y a otro con la sonrisa en los labios. Yo también movía mi mano y sonreía hasta que desaparecieron por la distancia.


La mala fortuna hizo que nos olvidáramos del dinero, por lo que tuvimos que volver. Digo “ la mala fortuna,” porque lo que vi a mi vuelta me achicó el corazón haciéndome comprender de golpe y porrazo, lo que no había visto antes. Cuando entré en mi casa me encontré a mi madre llorando; le pregunté cuál era el motivo de su llanto, pero no me respondió; sonrió nerviosamente entre llanto y risas, como si la hubiera descubierto en algo que quería ocultarme.

Entonces, comprendí, que no todos estaban tan contentos como yo; que para mi madre era un motivo de alegría el que yo me casara pero, una causa de tristeza porque,al mismo tiempo, aquello suponía alejarme de ella para siempre. Todavía veo su carita y sus lágrimas, y me hacen daño, al igual que entonces, y siento que la vida tenga que ser así, y no halla remedio para esto, ya que la vida sólo se vive una vez y no tendremos otra para disfrutar de lo que dejamos atrás en esta.


Ahora comprendo a mi madre, e imagino lo que debió sentir al verme salir de su vida, como yo lo estoy sintiendo, al ver a mi hija salir de la mía. Yo también estoy entre dos sentimientos encontrados: el uno de contento por verla feliz al lado de Javi, y el otro por su ausencia. En estos momentos, es cuando más creo en que hay otra vida, aunque no en este mundo, en donde nos encontraremos todos, yo con mi madre y, con el tiempo, las dos con mi hija.

sábado, 22 de diciembre de 2007

Momento en mi recuerdo nº 1

Recuerdo que:
Siendo yo una niña y claro está viviendo con mis padres, había en casa una perrita que yo la consideraba como mía aunque ahora con el tiempo no sé si estaba en lo cierto o era propiedad general de la casa.- Se llamaba “Linda” su pelo era dorado y largo y su ánimo era muy bueno y alegre pero...(siempre hay un pero) era muy callejera y no conseguía inculcarle que para su bienestar tenía que cambiar y hacerse más hogareña.

La pobrecita no hacía nada que no le dictase su propia naturaleza. Llegados los días del celo, gustaba de salir para conocer a posibles pretendientes y elegir al que sería el padre de sus hijos, pero para mi medre eso representaba un problema ya que sería en su casa donde habría de criarse esos cachorros y con el tiempo y la naturaleza se multiplicarían sin fin.

Yo la encerraba para que no pudiese salir pero era lista, me buscaba las vueltas y conseguía escapar. Intentaba hacerle comprender que de seguir así, mi madre pondría remedio y no nos iba a gustar a ninguna de las dos el remedio que buscase.

Un día al levantarme, noté que no estaba Linda a mi lado y pensé “ya se ha vuelto a escapar” y con gran coraje de genio, que no de fuerza me puse a buscarla por toda la casa: dormitorios, salón, cocina, patio, hasta que me di cuenta de que no estaba en casa.

Quiero señalar que la susodicha estaba en celo y esa era mi preocupación no quería que conociera a un perrito y cayera en sus brazos y luego si te he visto no me acuerdo.

Salí a la calle y recorrí todos los lugares dónde ella pudiera estar pero no conseguí encontrarla.- Volví a casa al cabo de un buen rato y pregunté si había vuelto pero no había sido así .

Salí otra vez en su busca y ya anduve por todo el pueblo y por los campos que lo rodeaban pero mi búsqueda fue infructuosa y con el alma en los pies, volví a casa.

Lloré porque pensaba que la había matado un coche, pregunté a mi madre una y otra vez si ella sabía dónde estaba, pero me contestaba que no y así se quedó la cosa._ Mi perrita no apareció y mi madre seguía diciendo que ella no sabía nada, así que pasó el tiempo y la pena fue cediendo aunque no su recuerdo. Es todavía y me acuerdo de su alegría y de esa carilla tan bonita que me hablaba y yo la entendía y de las veces que venía sucia de la calle y tenía que bañarla y de sus jugueteos y de su compañía.

Al día de hoy, con capacidad para comprender a mi madre y con la declaración de una de mis hermanas creo, que a Linda la hicieron desaparecer, mandándola a una finca de alguien y allí vivió feliz “creo” pero sin mí y yo sin ELLA.

He recordado este momento porque he tenido una experiencia triste que por ser de una perrita, me ha hecho recordarla a ella.

Ayer cuando paseaba por la mañana con mis perrillos, Oda olfateaba de aquí para allá como siempre, pero esta vez noté que algo la hacía persistir en seguir un rastro más tiempo de lo habitual.- Como la llevaba con la correa, la seguí y en mi subconsciente sabía que era el olor de un perro lo que le hacía buscar.

Iba yo atenta para que no sucediese ningún percance (ya que las perras se pelean entre sí al igual que los perros) y de pronto vi echada en tierra una perrita que ya días anteriores había visto en mis paseos y por sus características supuse que estaba perdida o abandonada.

Retiré a Oda y me acerqué al perrito que estaba echado y le hablé. _ Pobrecito, estaba herido y muy delgado. Sus ojillos denotaban tristeza, abandono, soledad. Con mi voz suave y cariñosa quise convencerle de que iba a ayudarlo, que no tuviera miedo de mí.- Llevé a mis perrillos al coche para que no le asustaran y volví con él, bueno con ella pues era una hembra.

Traje una toalla que llevo siempre en el coche por si se ensucian los míos y con ella quise cogerlo, pero con la poca fuerza que se le notaba que le quedaba, me gruñó y me advirtió que me mordería si la molestaba.

Intenté acariciarla a la vez que le decía palabras de cariño y ella me miraba con sus ojillos medio cerrados pero con su cabeza vuelta hacia mí.

El suelo de tierra estaba lleno de sangre parecía obra de un accidente aunque también podría ser producido por la violación de un perro mucho más grande que ella._ En fin el caso es que allí estaba la perrita y allí estaba yo sin poder acercarme a ella. No comprendía que sólo quería su bien, que me movía el deseo de ayudarla pero ella no lo entendía así.

Después de mucho insistir, y de querer morderme cada vez que la tocaba, me retiré y volví a mi casa sabiendo que no había solución para ella.

Toda la mañana la tuve en mi pensamiento pero no encontré la solución al problema y me repetía una y otra vez que no estaba en mi mano solucionarlo si no me dejaba cogerla, no podría llevarla a un veterinario.

Al medio día volví a pasear con los perrillos y me pasé por el sitio y allí estaba ya rodeada de moscas, moscardas y echada totalmente con su cabecita apoyada en el suelo pero su barriga subía y bajaba con lentitud dándome muestras de que aún estaba respirando.

Sentí tanta tristeza que hasta remordimientos tenía de ver que no había hecho más por ayudarla que no conseguí salvarla y me fui de allí con los ojos llenos de lágrimas pero con las manos vacías.

Todavía hoy siento que podía haber hecho algo más al igual que pude hacerlo con la Linda, yo me digo que lo he intentado que no ha sido culpa mía pero algo dentro de mí me repite que podía haber hecho más.

Carta de una hija a su madre.


CARTA A LA MAMMA

Érase una vez una niña muy bonita, mimada y querida por su familia – sobre todo por su madrecita – que vivía solita desde hace tiempo.

La razón de esta vivencia en solitario no era otra que la elección de esta pobre niña por no sufrir más en el futuro cuando sus papitos le faltaran.

Por esta razón y aunque parezca practicamente increible, la niñita eligió separarse de su mamita por muco tiempo para ser capaz de vivir el mayor tiempo posible sola cuando su mamita se hiciera mayor. Como conocía el amor tan profundo que le tenía hacia su mami, eligió viajar a paises extranjeros. La intención de este viaje, no era otra que poder ser lo más independiente posible de su mamita.

Pero a medida que su mami se hacía mayor y la niña se hacía mujer, ésta se seguia sintiendo unida a su mamita y echando en falta a su preciosa compañera. Por más que la preciosa niñita había luchado contra su cariño, sentía que su sitio seguía estando junto a la más bonita de las madres.

Ésta niña, aún siendo mujer sabía que su madre era única entre las mujeres, pero tuvo la “mala” suerte de conocer a un hombre encantador capaz de hacer tambalear todos las futuras intenciones de la niñita hacia su mami en el futuro próximo.

Ahora mismo, no hay persona que más quiera que a su mamita. No obstante, intenta ser realista todos los días de su vida y luchar por ese entimiento tan profundo que tiene hacia su querida mamita. Porque no hay ninguna como ella! Y porque aunque ha intentando luchar contra su dependencia: ha de confersarte que

TE QUIERO PARA TODA LA VIDA Y CUIDARÉ DE TI TANTO O MÁS COMO TÚ HAS CUIDADO DE MI!!!!!!!!!!!!!!! TE QUIERO MADRE

Y por eso la pobre niña tiene una enorme pena en su corazón para toda la vida. Ella sabe que nunca encontrará nada ni nadie tan acorde a su persona ocmo su mamita. Por eso y porque desde pequeñita ha visto que era cuestión de tiempo, ha intentado luchar contra toda naturaleza.

“Si me voy al pais de las salchcichas y hamburguesas durante un año cuando venga seré capaz de vivir sola sin echar de menos a mi mamita preciosa”. Pobre niña… pero no se hizo realidad… la niñita aunque no lo sabia nació con un sentimiento fortísimo incapaz de luchar contra él mismo.

Ahora mismo, en la etapa que vive, intenta disfrutar de esos momentos que de jovencita perdió intentando ser mujer.

Y como consejo a todas las jovenes, puedo confirmar que la madre es la mejor de todas y aunque sintamos que somos dependientes de ella, debemos seguir adelante y disfrutar de esos momentos tan bellos que nos regalan. Ya tendremos tiempo para ser independientes cuando la vida nos obligue a ello.

NO SERÍA NADIE SIN MI MADRE! Y POR ESO LE DEBO TODO A ELLA

Empieza mi historia


Empieza mi historia la noche del martes pasado: Sucedió lo que voy a narrar en el seno de una familia de emigrantes que, en sus años jóvenes, tuvieron que abandonar su tierra y su hogar para buscar otros horizontes que les permitieran criar a sus hijos con holgura y llevar una vida digna.

Esta familia la componía un matrimonio y tres hijos. Los dos mayores eran barones y la más pequeña una niña que, quizás ésta por ser la benjamina y la única niña pecaba de estar un poco mimada por su madre, aunque no se aprovechaba de ello y era bastante responsable para su edad.

El sueño de esta pareja se ha visto cumplido al cabo de los años y ahora, sus hijos, son responsables y estupendas personas lo que normalmente denominamos “personas de provecho”._ El mayor ya terminó sus estudios de música y está intentando entrar en el mundo laboral. Para ello trabaja todas las horas del día y se sacrifica para conseguir ser un buen músico.

Los dos más pequeños terminaron también sus carreras; el mediano ha estudiado Derecho y la niña que como ya he dicho es la más pequeña ha estudiado Turismo pero, todavía, les falta coronar la última cima en su preparación para el futuro, cosa que hacen con gran ahínco y continuos sacrificios y así me consta.

Ello les obliga a estar muy lejos se su hogar y por este motivo, su madre, no consigue reunir los cuatro trozos en los que tiene dividido su corazón.- Pero volvamos a esa noche, una noche como las demás o así podía parecer a simple vista, aunque nadie imaginaba lo que ocurría en el interior de la madre.- Sólo ella sabía lo que estaba pasando pero, no quiso compartirlo con los demás, en parte para no preocuparlos y en parte porque nadie la iba a comprender y tampoco tenía ganas de dar explicaciones.

Esa noche digo, estaba ella preparando la cena para su hijo mayor y para la novia de éste. Puso el gazpacho en la mesa y también los garbanzos con espinacas, platos que gustaban con predilección a su hijo.- Cenaron los tres solos en el salón (su marido ya se había ido a dormir ya que era hombre de acostarse temprano); charlaban, veían un programa en la tele y así pasó el tiempo hasta las once.-“ Me voy a dormir”- dijo la novia del hijo – “estoy muy cansada y mañana tengo que trabajar.- “Yo también me retiro”- dijo el novio y la siguió para darle las buenas noches en la intimidad.-“Pues yo voy a ver la tele otro ratito más”- dijo la madre.- Buenas noches.- Hasta mañana.

Se quedó ella sola en el salón, sentada en el sofá mirando la tele. – Sus ojos estaban fijos en ella, se diría que ponía gran atención a todo lo que salía en la pantalla, pero...nada más lejos de la realidad. Era su corazón el que veía no sus ojos. A través de su corazón, la madre se sentía al lado de su hija,- en Alemania ,- en Hamburgo, en su habitación donde en esos momentos estaría durmiendo.

La madre sabía que esa noche su hija tenía que levantarse a las tres y media de la madrugada para ir a trabajar.- un trabajo que había conseguido con mucho esfuerzo y que no quería desaprovechar. En sus planes estaba el ganar un dinero para costearse sus clases de alemán y así no hacernos gastar más en ella.- Tenía que salir a la calle a las cuatro y media, recorrer un tramo hasta llegar al metro donde esperaría en el andén hasta la llegada del metro y más tarde un viaje de una hora hasta llegar a su destino que era el hotel donde la habían contratado. Esto le hacia sentir a la madre intranquila y su imaginación volaba sin poder hacer nada para frenarla.

Todo pasaba por su cabeza: el caso que había visto en las noticias de la chica que había desaparecido; el otro que le contaron ayer y tantos y tantos casos que suceden y que te dejan tan mal y esto la angustiaba y estaba a punto de estallar.

“Así no puedo seguir” se dijo.- Tengo que distraerme.-“ Voy a leer un rato, esto hará que no piense.”

¡Pobre madre! No sabía ella que su preocupación era más fuerte que ese libro que iba a leer.- Padres e hijos. Este no consiguió su objetivo. Entonces la madre pensó que, lo mejor sería ponerse a ordenar.- Tengo que moverme, se dijo: de esta forma lo conseguiré, hasta que me venza el sueño.- Arreglaré los cajones del salón.- Primero éste las guías de teléfonos, bien, pero...éste posavasos no es de aquí, lo saco y lo pongo con los otros posavasos.

Así se decía en voz alta para oírse ella misma y no oír la voz interior que con tanta insistencia quería quedar vencedora.- Arregló un cajón, dos, cinco y así hasta arreglarlos todos. A cada momento miraba el reloj y se decía: Ya es la una.- la una y media, más tarde las dos, las dos y cuarto. – A cada mirada al reloj, su corazón le daba un vuelco.-Este corazón que campaba por sus respetos, que no hacía caso a los mandatos de su superior y se insubordinaba y no quería obedecer ni tampoco olvidar.

En ello estaba la madre cuando dieron las tres y media en el reloj del abuelo Ricardo.- Ya sólo falta una hora para que se levante pensó.- Voy a sentarme a ver si me distrae la tele.- Había una película en blanco y negro y le pareció que ésta podría ayudarla a distraer sus pensamientos. Se enfrascó con tanto empeño en este intento que poco a poco sus ojos se fueron cerrando y cayó en un profundo sueño.

No sé lo que aconteció durante el sueño, sólo os contaré que su despertar fue sobresaltado, como si hubiera traicionado a un ser querido, como debió sentirse Pedro cuando Jesús lo necesitó y él se dejó rendir por el sueño.

¡¡Dios mío Trini!! ¡Son las cinco y diez ya casi es la hora de que haya llegado al trabajo!- ¡Oh Dios mío que esté allí, que esté bien, que no haya tenido ningún problema! –Voy a mandarle un mensaje pero....¡y si no me contesta!- Entonces me da algo.- ¡Señor, que me conteste, que me conteste!

Cogió el teléfono móvil y se puso a marcar las teclas con manos temblorosas. Su corazón quería salir, llamaba y llamaba a golpes en su pecho y ella seguía marcando.- La “Y,” la “A”, la “E”, la “S” y así hasta escribir la frase.- ¿Ya estás en el trabajo?

Dos golpes sonaron de repente fuertes y secos.- pensó que era su corazón que ya había llegado a su fin, que no tenía fuerzas para seguir resistiendo pero se dio cuenta de que los golpes no venían de su interior, provenían del teléfono. ¡ah, es un mensaje!- tiene que ser de ella- ¿será que le pasa algo? ¡¡no, no!!

Pulsó el botón de los mensajes y leyó nerviosamente lo que la pantalla le iba ofreciendo.

“Estoy en el hotel, aquí es de día, había gente en el metro, besos Trini”

No puedo expresar con palabras lo que esa madre sintió en esos momentos pero, use su imaginación querido lector quizás consiga saber la paz, la tranquilidad la felicidad que sintió ese corazón de madre al leer esas líneas. La vida le pareció preciosa; la sonrisa volvió a su rostro y su corazón recuperó sus latidos pausados y acordes a los que estaba acostumbrado.

Después de unos minutos todo volvió a la normalidad, a su sitio, al orden normal de las cosas normales y contestó a su hija de esta forma.- “Tienes los ....más grandes del mundo, estoy orgullosa de ti, ahora puedo descansar , besos Mamá”

Suspiró con toda la fuerza de sus pulmones.- se acomodó en el sofá.- se tapó con una manta y apagó la luz. Después de dar gracias a Dios por haber cuidado de la cuarta parte de su corazón, se dijo ya dejándose invadir por el sueño.- “Mañana tengo que decirle que deje ese trabajo. Sí mañana lo voy a hacer.”

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